A MI ENEMIGO


Hacía más de un año que no sabía de ti.
Presentía tu presencia, y por eso,
tu vuelta no fue una sorpresa.
Nunca te llegaste a ir.

No sé si regresaste,
para intentar acabar lo que empezaste.
Pero no vas a callarme.
Tú, siempre fuiste un cobarde.

Te preguntarás porqué te escribo.
Precisamente a ti.
Tu eres mi enemigo,
Y no me voy a rendir.

Al enemigo, hay que enfrentarlo,
aunque el cuerpo esté agotado.
Y al miedo, hay que retarlo,
sin mirar para otro lado.

Porque, aunque caiga mil veces,
me volveré a levantar.
Aunque no me sienta tan fuerte
y mi cabeza me pida parar.

Será mi corazón quien a gritos
Me anime a continuar.
No abandonaré el camino.
Esto solo acaba de empezar.

Y si crees, que no puede más,
debes saber que no teme luchar,
ni a perder mil batallas,
ni a volver a empezar.

Pero tú, que sabes cómo atacar,
enciendes al acostarme ese miedo,
de no saber cómo voy a despertar.
Ese pensamiento que me dice,
que quizá sea el final.
Pero yo, no me rindo jamás.

Y con mis sentidos vuelves a jugar.
Veo, a otra persona en su reflejo.
Ya no me reconozco en el espejo,
es mi cuerpo, que me pide descansar.

Pero a pesar de todo, soy diferente,
no más fuerte y valiente.
Demostrado queda ya.
Lo que soy es más consciente,
de que, en esta vida, hay que luchar.

Y aquí me tienes, dispuesta a seguir.
Aquí sigo, enfrentándome a ti.
No fracasa, quien lucha hasta el fin.
El tuyo o el mío, pero sin rendirme por ti.

Y aunque mi cuerpo no pueda más,
nunca me habrás vencido.
Porque el día que de aquí me vaya,
No lo dudes, te arrastraré conmigo.

 


Patricia Duboy ©agosto 2016

Publicado en Prosa Poética | Etiquetado | Deja un comentario

NO HAY PALABRAS


No hay palabras suficientes que puedan llenar un corazón que de pronto, queda vacío. No hay palabras, que puedan calmar el dolor. Cae un jarrón al suelo, en mil pedazos divididos, que difícil se hace reunirlos y conseguir de nuevo su unión Y a pesar del cuidado, queda visible cada trozo y el hueco que dejó alguna pieza que nunca se encontró.

Ahora que todo es silencio, te escuchas dentro. La cabeza dice: “no”. El corazón dice: “si”. El corazón dice: “no”. La cabeza: “te lo advertí…” Y, es que sin riesgos el corazón no sabe vivir, y se llena de sueños que desea cumplir. Aunque se rompa en mil pedazos más, no guarda sentimientos donde no los puedan encontrar.

Camina despacio, sin mirar atrás, con el corazón desnudo y sin nada que callar. No quieras tu mejilla salada, no quieras tu voz temblar. No quieras un corazón encogido que no se deja amar. Palabras que escapan del alma que la mente quiere atrapar, para evitar una nueva herida, que no pueda curar. Nos dominan sentimientos, que tratamos de controlar, que insensata la cabeza que los quiere acallar.

A veces, escapan palabras que no sabemos dónde van. Palabras que regalan sentimientos por si los quieren guardar.


Patricia Duboy ©agosto 2016

Publicado en Divagaciones | Etiquetado | Deja un comentario

LIBRE


A partir de hoy, voy a ser libre.
Libre de los miedos, que no me dejan soñar.
Libre de las cadenas, que me atan allí donde no quiero estar.
Libre de aquellos, que no me dejan avanzar.
Libre de esa realidad, irreal.
Libre de pensamientos, que matan la ilusión.
Libre de todo, lo que no haga con pasión.


Patricia Duboy ©agosto 2016

Publicado en Divagaciones | Etiquetado | Deja un comentario

ENCUENTROS III


 
Son mis ojos los que hacen saltar la alarma,
ella se acerca despacio, y no pueden dejar de mirarla.
Recorren su cuerpo mientras camina,
frente a mí se detiene, y se dilatan mis pupilas.
Pretenciosa es mi sonrisa.
La imaginación me incita.
Mi nariz despierta, y el deseo confirma.
Su perfume me embriaga.
Mi piel erizada.
Su calor me desarma.
Suerte tienen mis oídos de escuchar su voz.
A todos mis sentidos desató.
Mi corazón no tenía dudas. Se aceleró.
Mi mente se nubla, todo en mi cambió.
Mariposas que escapan de su prisión.
 Ahora lo puedo decir. Encontré el amor.
 

 Patricia Duboy ©abril 2015
Publicado en Prosa Poética | Etiquetado | Deja un comentario

ENCUENTROS II


  
No sé si debíamos o no conocernos, el destino así lo quiso y cruzó nuestros caminos. Poco podemos hacer por evitar que mueva nuestros hilos. Pero un día en el que nada estaba pensado, nos regalamos un adiós de incertidumbre y desolación. Ese adiós, dejó marcado nuestro futuro. Un futuro, que ya desde el pasado era incierto. Hoy, nada queda de aquellos días que compartimos. El tiempo casi ha logrado borrar tu recuerdo en mí. Y el destino, con ese humor tan irónico que le caracteriza, vuelve a ponernos a prueba. Y en esta tarde gris te encuentro en mi paseo. Y yo, con ésta debilidad que me domina, me detengo al verte.
Caminas distraída, no me ves. Pronuncio tú nombre, despacio te giras. Nuestras miradas se encuentran y es entonces cuando tu sonrisa y mi sonrisa, remueven esos sentimientos que creíamos olvidados. Y nos hacen consciente del tiempo pasado desde que nos alejamos. Y en ese instante, el brillo que se apaga en nuestras miradas, nos hace comprender que el pasado queda lejos y que en nuestro presente, hay otros amores en nuestras vidas. Sonrisa cortés en nuestra despedida. Y dentro, pasión dormida.
 

 Patricia Duboy ©abril 2015
Publicado en Microrrelatos | Etiquetado | Deja un comentario

ENEMIGOS


No sé la razón por la que me acogió en su casa. Aunque más bien eran cuatro paredes de barro y un techo de paja, pero su casa, al fin y al cabo. Éramos enemigos en una guerra injustificada para robarle su tierra, su casa, su comida y asesinar a su familia y amigos. Y, aun así, ahí me tenía. Había conseguido sobrevivir al asalto de un grupo de rebeldes. Todos mis compañeros habían muerto y a mí, me hicieron su prisionero. No hubo tiempo de reaccionar.

Al principio, estaba aterrado. Por un momento, mientras me llevaban encapuchado, pensé que me matarían. Pero no lo hicieron.  Me llevaban en silencio hacía algún lugar. Supuse entonces que me golpearían hasta conseguir de mi toda la información que pudiera ofrecerles. Me obligaron a arrodillarme, y esperé el primer golpe. En lugar de eso me sacaron la capucha y liberaron mis manos. Desconcertado, me encontré en su casa, bajo ese techo de paja. Había una mesa baja con una especie de papilla dispuesta en varias bandejas de barro. Una mujer a mi derecha servía un agua turbia, y un hombre, frente a mí, me observaba con la mirada gastada. No entendía la razón por la que me llevaron a su hogar. El hogar que mi país se obstinaba en destruir. “No podía haber tenido más suerte” pensé.

Me trajeron a su casa para compartir su comida y su techo conmigo. Aunque he de decir que su comida no era nada apetecible. Al ver como miraba aquella bazofia, me dijo con un extraño acento “No mira comida. Come y no mires”. Y su consejo era de agradecer. No sé cuántos días hacía que no comía y estaba exhausto. Esperábamos los refuerzos desde hacía varios días ocultos en esas ruinas donde nos atacaron. Necesitaba comer, aunque en el plato había muchos más gusanos, que grano con el preparaban esa pasta. Sin dejar de mirarme tomó un poco con su mano y lo comió, masticando con la boca abierta y su encía desnuda de dientes. No era agradable, pero estaba hambriento. Así que decidí imitarle, y cogí un puñado que metí en mi boca. Lo que no me advirtió, fue que podría sentir los gusanos vivos mientras masticaba. Intenté no pensar y tragar, pero uno de esos gusanos, quedó en la comisura de mis labios y al sentir como se movía, tratando de escapar de su muerte, no pude evitar el asco y vomité. Vomité, todo sobre la mesa en la que comíamos. Y entonces, gritó algo en su idioma. Me señalaba, señalaba la comida y me gritaba. Lo último que sentí fue mi sangre caliente correr por mi pecho.


Patricia Duboy ©agosto 2016

Publicado en Relatos | Etiquetado | Deja un comentario

EL AMOR


 

 

Una mirada.

Una sonrisa.

Una caricia.

Una ilusión.

 

¿Qué es lo que siento?

Es como un sueño.

Surge el deseo.

Llega tu beso.

Tal vez, sea amor.

 

Siento un impulso.

En solo un segundo,

Así como el humo,

invades mi mundo.

Quizá sea amor.

 

Mi piel erizada,

Brillo en la mirada.

Sonrisa enamorada.

Un cuento de hadas.

Sí, me lleno de amor.

 


 

Patricia Duboy ©agosto 2016

Publicado en Prosa Poética | Etiquetado | Deja un comentario

EL SILENCIO DE TU MIRADA


 

Quedo en silencio con tu mirada en la mía.

Quiero decir algo pero mis miedos lo asfixian.

Sonrío, sonríes. Y en silencio, bajamos la mirada.

Y me muero por decir que te amo.

Pero, para que hacerlo, si tu amor es solo de vez en cuando.

Y es que tu amor de un rato, me está quemando.

Me hacen falta más besos y abrazos,

que me traigan tu amor.

Palabras que retumben en mi cabeza,

y silencios de miradas, que llenen mi corazón.

Una caricia de tu mano.

Una boca, que no sepa de mentiras.

Un corazón generoso.

A mis oídos un te amo,

de mis labios caricias,

y de mi alma pasiones,

por mucho tiempo dormidas.


Patricia Duboy ©julio 2014

Publicado en Prosa Poética | Etiquetado | Deja un comentario

NADA ES REAL


Allí donde el tiempo se detiene.

Allí donde ni siquiera el aire, puede pasar entre tú y yo.

Allí donde los sueños comienzan, para nunca terminar.

Allí donde el blanco de tu risa, se hace eterno.

Allí donde tu mirada, no busca nada más.

Allí donde tus palabras, se guardan en mi alma.

Allí, donde nada es real.

Allí donde siempre te encuentro, y nunca te puedo tocar.

 


Patricia Duboy ©julio 2014


 

Publicado en Prosa Poética | Etiquetado , | Deja un comentario

EL PRIMER BESO

 


¡Ay! el primer beso. ¿Recuerdas tu primer beso? Esa sensación de estar flotando. La piel erizada como si acarician con una pluma tu espalda muy despacio, muy suave. Ese batallón de mariposas que hacen pruebas de vuelo en tu estómago. Ese brillo en la mirada. Esa sonrisa tonta después del beso. Quedarse sin palabras y mirarse sin saber qué hacer. ¿Quién no recuerda su primer beso? Pues yo.

Sí yo, pero no os riáis que esto es serio. No sé qué problema debo tener que no recuerdo ni cómo, ni cuando, ni con quién. Con lo bonito que recuerda todo el mundo su primer beso. Todo el mundo, menos yo. Y he buscado entre mis recuerdos esas sensaciones que todos describen, pero nada. Ni un ápice de piel erizada si quiera. Así que voy a aprovechar para hacer un llamamiento desde aquí y si por casualidad, mi primer beso me está leyendo, no me lo tengas en cuenta. Ya sabes, no eres tú, soy yo. Y ya si, además, me refrescases la memoria, te lo agradecería con otro primer beso. Y esta vez, prometo recordarlo después.


Patricia Duboy ©junio 2016


 

Publicado en Divagaciones | Etiquetado | Deja un comentario