LIMPIARSE LOS PIES


Limpiarse los pies…

Y el alma. Pisamos sobre un suelo cubierto de barro que se va quedando en nuestros pies. Va secando y formando una gruesa costra, que cada vez hace más difícil nuestro caminar. Algo así sucede en la vida, vamos cargando con todo aquello que alguna vez nos hizo daño. Lo dejamos ahí, olvidado, en lo más profundo de nosotros, como queda el lodo en el fondo de un lago. Hasta que algo pasa que lo remueve todo, y lo que creíamos olvidado vuelve a sacudirnos. Igual que el lodo enturbia el agua del lago al remover su fondo. Todo queda ahí, como quedan nuestros pies cubiertos de barro, pesando como un lastre que no nos permite avanzar.

Pero vamos a parar un momento. Un alto en nuestro camino para limpiarnos los pies y dejar atrás todo lo que pesa. Lo que enturbia el alma. Aquello que no nos deja tener la mirada clara. Limpiarnos los pies, para caminar más ligeros. Limpiarnos el alma, para volver a sentir como la primera vez.

 

Patricia Duboy ©Junio de 2015


 

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