LA COSTUMBRE


Al comienzo de una relación, queramos o no, poco a poco casi sin darnos cuenta, nos acostumbramos a su presencia, a su voz, a su calor, a su piel, a su mirada, a sus caricias. Te acostumbras a su risa, a sus gestos, a comer, a dormir y despertar a su lado. Te acostumbras incluso, a esas cosas insoportables que tanto te podían llegar a molestar. Te acostumbras tanto, que cuando la relación termina, cuando le llega el adiós, lo que más difícil se hace es, perder esa costumbre. Y tanto nos cuesta, que tratamos de hacer un millón de cosas al día para lograr distraer nuestros pensamientos y así, hacemos cualquier cosa por perder la costumbre de su presencia, su mirada, su calor, su risa, sus gestos y su amor.

Y a pesar de todo el daño, a pesar de todo cuanto hagas por olvidar, le sigues extrañando… Como dice la canción “No cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor”.


Patricia Duboy ©agosto 2016

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